En
el presente blog encontramos de forma clara, amable y objetiva los rasgos de la personalidad del
consumidor y cómo influye en la toma de decisiones
de compra de un articulo la educación,
el nivel sociocultural, y hasta los estados de ánimo; así mismo, se evidencian
los beneficios del consumo a nivel personal, laboral y social, entre los que
tenemos estimulación laboral, confort y
competitividad. Concluimos con varios ejemplos que nos llevan al mismo
resultado: lo que el cliente compra o consume no son productos si no
sensaciones e ideas y lo que paga por ello no es precio si no un valor por lo
que para él significa.
Es mejor hablar del "ámbito" y no de "a nivel", así como es mejor hablar de "comodidad" y no de "confort".
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